El pasado 6 de mayo me tocó presentar el relato con el que llevo trabajando todo el curso.
Estaba un poco nerviosa, porque no sabía cuál sería la reacción de la clase, pero por otra parte tenía ganas de mostrarlo y ver qué les parecía.
Salí en medio de toda la clase, y lo presenté. Dije mi nombre, el tiempo que duraba la historia, dónde sucedió... esta era la parte fácil.
Una vez hecho esto, tocaba sentarme donde estaban todos mis compañeros y visualizar el relato.
Cuando el relato empezó, a mí ya se me puso la piel de gallina. Mi historia me llegaba mucho, y verla con tanta gente me hacía sentir aún más emocionada.
A medida que iba viendo la película, me iba gustando más. Estaba muy satisfecha del resultado final.
Al acabar, mis compañeros aplaudieron y empezó el turno de preguntas.
La verdad es que algunas preguntas e intervenciones me llamaron mucho la atención.
Había compañeros que no entendían que una persona pudiera tener problemas con la comida, y decían que " si quieres, puedes". Lógicamente, manifesté mi opinión (en contra), y les dije que eso no se podía decir en esa situación. Tienes que vivirlo para darte cuenta de que no es tan fácil.
Por otra parte, una compañera también hizo una intervención, y me dio su apoyo, diciendo que ella sabía que no era nada fácil. Además, me felicitó por haber superado el problema.
La verdad es que me sentí muy bien cuando enseñé la película en clase. Tenía ganas de que mis compañeros supieran más cosas sobre mí, y de que entendieran el por qué de algunos comportamientos del pasado.
En conclusión, estoy muy contenta del visionado de la película y de las reacciones de la clase.
Una vez todos mis compañeros acabaron de presentar todos sus relatos, el profesor nos dijo que hicieramos grupos de dos personas para trabajar relatos ajenos.
Mi compañera fue Dolors Navarro, y con ella trabajé muy bien. Elegimos el relato de Marcos (por lo que no transmitió su película) y el de Alexia (porque pensamos que era un problema muy común entre los jóvenes).
Las dos volvimos a visionar el relato y rellenamos los cuestionarios del profesor.
Nos dimos cuenta de que un simple relato era capaz de contar muchísimas cosas de las personas. También nos dimos cuenta de que nuestra imagen de ese compañero no era la misma antes de ver el relato que después, y por lo que se refiere a nuestra compañera, sabíamos algo de su problema pero no con total profundidad.
En definitiva, el análisis de los relatos ajenos me ha servido para fijarme mucho más en los detalles que se cuentan, y para darme cuenta de cómo un relato me puede hacer entender muchas cosas de las personas.